Sombras en el Faro

fotolegado

Carlos Dosel no deja de sorprendernos. Después de su opera prima El Legado del Mal, llega como un café expreso, por su sabor y textura más concentrado con Sombras en el Faro.

Viajemos un poco al pasado con el Inspector Manzano…Carlos Dosel se atreve con una novela retrospectiva con más de una sorpresa para el lector que haya incursionado en las páginas del Legado. Primero hacemos la maleta para viajar a las tierras gallegas, a un pequeño pueblo pesquero. Abríguense que aquí hace fresco y la humedad es una tónica diaria.fotosombras

El autor primero nos sitúa en Madrid, con Javier Manzano y su víspera de vacaciones. Hace un cambio de planes por una carta que recibe de su tía, que vive en Castelouriño. Es en ese momento que el lector se pregunta qué pinta en una aldea costera si allí nunca pasa nada. Muy en su línea Dosel nos atrapa en un primer momento en sus hábiles redes literarias para llevarnos a su terreno. Algo habrá en ese pueblo que nos quiere llevar. Pues sí. Nos cuenta que en 1931 aparece a los pies del faro un cadáver, el de Alejandro el farero. Todo indica que ha cometido un crimen pasional. Lo curioso es que veinte años más tarde, aparece en el mismo lugar otro cuerpo, el de Aleixo, uno de los matones del terrateniente del pueblo. Nos quedamos medio satisfechos creyendo que ahora todo será coser y cantar y que en un momento todo ha sido resuelto, pero no es así. Con la habilidad de un mareador literario Dosel empieza a enseñarnos la galería de personajes de Castelouriño. De repente uno piensa si hay alguno bueno, porque la impresión es que ni el cura se salva.

“Un pueblo lleno de secretos y vidas atormentadas”

Una vez conquistados por la maldad de cada ser oscuro o aparentemente oscuro de ese lugar entra en juego el comienzo de la Guerra Civil española. Este hecho marca un antes y un después en el hilo narrativo. A partir de ese momento la galería de personajes se pone en marcha como un maquiavélico carrusel de feria dejándonos atónitos ante sus ocultas vidas. Todos eran sospechosos de todo. Todos parecían ocultar algo…el desenlace es totalmente sorprendente.carlossombras2.png

La lectura de Sombras en el Faro deja literalmente sin aliento. Causa ansiedad, una ansiedad viciosa que provoca no poder dejar la lectura hasta llegar al final. Podría resumirse como un cúmulo de emociones provocadas por más de cuarenta personajes que entran en acción descubriendo sus vidas. No falta el guiño social a la época, que fue bastante dura en nuestro país.

Defino Sombras en el Faro como una obra psicagógica-emocional con un esmerado trabajo de selección del autor para con los personajes.

Y recuerden que siempre hace frío en Castelouriño:” La mañana pintaba bien. El frío arreciaba acompañado de una humedad espesa, como la selva más frondosa…”

¡Abríguense bien!

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